Redazione

redazione@identita.info

 

 

Home

 

SOMMARIO NUMERI PRECEDENTI

 

Editoriale

Salvatore Francia
 

Carattere mediterraneo e ario-romano-germanico
Centro Studi “Identità”


Islam, Cristianesimo, Europa

Fabio Calabrese


Discorso sul costume


Creare l’economia corporativa

A. L. Arrigoni


El dinero como medio político - La financiación de los partidos

Ramon Bau

 

Bruxelles / Genève


Infibulazione in UK

Martin Webster

 

Immigrazione: un dramma per tutti

Pino Rauti

 

David Irving, Galileo Galilei e quell'inquisizione che non doveva esserci più

Harpocrates

 

Società multietnica

Leonini


Se seminate vento...

Ward Churchill


L'idéologie americaine

F.P. Yockey, Imperium


Il Cipresso tagliato: la questione libanese

Stefano Alamari

 
Figli di un dio minore

www.israelshamir.net, traduzione a cura di www.arabcomint.com


Il patto di Monaco


"Direttive per l'attività futura"


Le mithe du loup

Thomas Stahler

 

Ipazia - Martire de fanatismo cristiano
CDA

 

Le province dell'Impero Romano

Paolo Possenti

 

 

SEGNALAZIONI

 

ARCHIVIO


 

1973, creación de la “Comision Trilateral”

José Luis Jerez Riesco

 

 

David Rockefeller, banquero de Nueva York, hacía suyas en julio de 1973 las ideas de Brzezinski creando la Comisión Trilateral por un plazo inicial de tres años que sucesivamente se ha ido renovando. David Rockefeller era presidente del Chase Mannhattan Bank de Nueva York, entidad bancaria con sucursales en los cinco continentes y con oficinas al publico incluso en Moscú y Pekín. David era hermano de Nelson, el que fuera Vicepresidente de los Estados Unidos y que más tarde se enrolaría como miembro de la Comisión Trilateral. Con la iniciativa, los Rockefeller querian asegurarse un imperio financiero sin precedentes.

Aparentemente la Comisión Trilateral nacía en Tokio el 21 de octubre de 1973, fecha de la celebración de la primera Asamblea plenaria, como un simple agrupamiento de “simples y distinguidos ciudadanos”, bajo el lema de una, cada vez mayor, más estrecha y vinculante cooperación de las tres grandes regiones geopolíticas del mundo. La sesión inaugural de la Fundación tendría lugar en la mansión y sede de los Rockefeller en Nueva York , para que no hubiera duda de quienes eran los anfitriones de la “gran empresa”. En aquella ocasión se encuentran, entre los miembros fundadores, el banquero sionista Emond se Rothschild, el Presidente de la Fiat, Gianni Agnelli, el que luego fuera Primer ministro Raymond Barre, el senador y después Vicepresidente de los Estados Unidos Walter Mondale, el rey del acero nipón Yosiro Inayama y el máximo representante de la “Sony” Akio Morita. Aquello parecía un “pacto  de familia” bajo los auspicios de David Rockefeller.

Las reuniones, por supuesto, son a puerta cerrada, sin luz ni taquígrafos, como si de una conspiración se tratara, que se trata.

Las Asambleas se vienen celebrando anualmente y con unos intervalos aproximados de nueve meses entre los encuentros. A los miembros fundadores se fueron uniendo los “imprescindibles” como el sionista norteamericano Henry Kissinger.

El famoso “club” mundial congrega alrededor de seiscientas personas privadas, cuya extracción social es la banca, la política, la administración, los hombres de negocios o los lideres sindicales, quedando excluidos en su pluralidad los comunistas. Del numero apuntado solo el 50% son miembros efectivos. La Comisión Trilateral tiene un exquisito cuidado en manifestar que los miembros efectivos quedan “durmientes” mientras dure su gestión al frente de sus responsabilidades publicas, como ha sido el caso, por ejemplo, del Presidente de los Estados Unidos Jimmy Carter, o la del propio Kissinger, durante sus periodos de mandato efectivo al frente de las Administraciones Publicas.

Las reuniones de los “socios” tienen una periodicidad anual y se realizan en diferentes sedes y ciudades del mundo, siendo la duración de las mismas de dos a tres días, convenciones que agrupan, a puerta cerrada, a los miembros del clan que dirige una gran parte de las finanzas mundiales.

La Comisión Trilateral, orgánicamente, cuenta con tres presidentes, uno por cada área geopolítica representada; un comité ejecutivo integrado por treinta y cinco miembros, de los cuales doce son norteamericanos, catorce europeos y nueve japoneses.

El hecho de la nuclearización de los “managers” internacionales en torno a la Comisión Trilateral se puede explicar por el mutuo y reciproco convencimiento pleno de que su entente sirve para consolidar sus intereses básicos y múltiples que pueden requerir decisión, intercambio de puntos de vista y en muchos casos soluciones compartidas, a pesar de las apariencias de pluralismo que puedan representar sobre cuestiones de índole filosófica o política en el seno de la Comisión. Salvaguardar sus intereses, que detentan casi monopolísticamente, y formar un circulo de “significantes”, que imparta sus directrices y sus conclusiones, para la buena marcha de sus diversificados negocios en juegos.

La Comisión Trilateral influye decididamente sobre gobiernos que a su vez ejercen sus potestades sobre sus respectivos gobernados. Una gran parte de los hombres fuertes de los Estados han sido y son miembros de la Trilateral y puede decirse, en viceversa, que lo fueron y detentaron las altas responsabilidades de sus gobiernos y sus administraciones, precisamente por eso, por formar parte integrante de la Comisión.

En las asambleas anuales se pasa revista a los informes elaborados por “los expertos” y por los grupos de trabajo de la Comisión, se debaten temas sobre política, sobre la inflación, sobre aspectos financieros o sobre la crisis de algún sector que por su importancia merezca la pena llevarlo al orden del día de la apretada agenda de la reunión, estableciéndose una doble lectura e los asuntos tratados, aquellos que quedan en el secreto del cónclave y aquellos que, por su carácter general, verán con posteridad la luz publica a través de la publicación interna “Trialogue” o de los comunicados puntuales sobre asuntos concretos, aunque lo que se manifiesta es la punta del iceberg de lo tratado en los “convenios”.

Todo el esfuerzo de la Comisión Trilateral se orienta en dirección a la creación de un nuevo sistema mundial o mejor dicho mundialista, “abandonando lo accesorio, para resistir en lo esencial según frase de Brzezinski. Los problemas del mundo a largo plazo ocupan un lugar destacado de los estudios internos de la Comisión que tiende “rumbo a un sistema internacional renovado”, es decir se trata de administrar la economía mundial desde un foro reducido, en gran parte consanguíneo, y Trilateral.

Las directrices han sido bien marcadas por Rockefeller cuando exhortaba: “Los managers preceden a los políticos. Por sus funciones y contactos con la realidad, los dirigentes del sector privado, industriales, universitarios y financieros, son capaces de elaborar soluciones practicas para los problemas mundiales, para proponerlos después a los gobiernos”.

Su posición frente al bloque no representado en la Comisión Trilateral, el mundo comunista, la formula adoptada es que se declaran “no anticomunistas”, y ello fue afirmado por el Secretario General de la Comisión Trilateral G.S. Franklin cuando en 1976 declaraba: “En ningún caso la Trilateral es ni será anticomunista”.

La Comisión Trilateral desea imponer un “nuevo orden” llamado “Mundo Uno”, porqué uno es el poder que controla, el poder y el dinero mundial; con codicia la frase ha sido acuñada por el “One World” de Brzezinki.

Entre los objetivos hacia el control absoluto se encuentra la energía, de vital importancia para la Comisión que ha llegado a publicar alguna de sus conclusiones a este respecto, asì como el control de las finanzas y de los mass-media.

En su ensayo sobre el “trilateralismo”, Francisco M. Pastrana llega en un párrafo de pura síntesis a la conclusión que la Comisión Trilateral es “una organización elitista de bancos y Trust que cubre con sus planes de estudio y de acción todas las áreas que tienen que ver con el porvenir de la humanidad en el planeta Tierra, en especial en el aspecto económico, que es el que considera fundamental en la presente era y también el político, que subordina al económico”.

 

Home     SOMMARIO